Hay vinos que se degustan y otros que parecen hechos para acompañar la comida. El Riesling d’Alsace pertenece a esta segunda categoría: fresco, expresivo y a menudo seco, tiene la acidez necesaria para refrescar el paladar y el carácter suficiente para acompañar platos sabrosos.
El estilo del Riesling alsaciano
En Alsacia, el Riesling suele ofrecer aromas cítricos, de manzana, flores y, con la evolución, notas minerales. Muchos ejemplos son secos, aunque el estilo depende del productor, la añada y la selección de uva.
Un vino pensado para la mesa
Su frescura ayuda a equilibrar platos con grasa, sal y sabores intensos. Por eso puede acompañar la Flammekueche clásica con crème fraîche, cebolla y lardons, además de pescados, aves y quesos de carácter moderado.
Servir y disfrutar
Sírvelo fresco, pero no excesivamente frío, para que los aromas se expresen. Un buen Riesling no necesita una receta complicada: funciona cuando el vino y la comida se complementan.
Riesling en Winstub Granada
Los vinos alsacianos formarán parte de la identidad gastronómica que queremos compartir en Granada. Winstub Granada tiene prevista su apertura en 2027. Descubre el menú previsto y nuestra guía sobre la Flammekueche.